martes, 4 de agosto de 2015

CÓMO ME GUSTA QUE LLUEVA DE NOCHE...

Cuando le quito dos puntos al suspense y luego no sé cómo seguir.

Cuando las palabras pesan más que las emociones y no sé qué más decir.

Cuando te miro y no te reconozco. Peor aún, te conozco y no quiero mirar.

Cuando sin pensar, acudes a mi mente, y sonrío y me dan ganas de llorar.

Cuando mi única reacción es temblar.

Y "la distancia hace el olvido" pero yo te recuerdo más.

Se va apagando el día, se cierne la oscuridad.

Sentimientos marchitos convertidos en cenizas que alimentan agonías de un verano frío.

Llorarle a Hades unos minutos más.

jueves, 23 de julio de 2015

jueves, 9 de julio de 2015

En mi ventana

siempre hay luz para ti.

Si quieres miento...

... y digo que nunca he bebido tu aliento.
Que no sé cómo suena tu voz recién despierto.

También puedo decir que no sé qué cosas te hacen reir, y que no albergo idea alguna acerca de si sueñas al dormir.

Podría hacerlo, seguro que sí. Pero no me iba a creer nadie y entonces, pa' qué?

Que no lo ves? Te nombro y se me escapa una sonrisa, la gente lo sabe, las personas también. Qué le voy a hacer?

Pero no desesperes, corazón, que si tú me lo pides, yo por lo menos lo intento.
Y miento.
Y digo que no conozco tu intimidad ni tu miedo a ser feliz.

Por ti? Qué no haría yo por ti. Si por ti hasta soy tu amiga, nada más.

domingo, 5 de julio de 2015

Tú eres una de esas extrañas criaturas que ha venido al mundo para ser amada, lo sé.

Desde la primera vez que tus ojos se clavaron en los míos supe que no me iba a quedar más remedio que amarte.

Esa mirada hogareña, tu sonrisa confiada, la manera con que enredas los dedos jugando con la música que llevas en la mano.

Lo supe, sencillamente vino a mí.

El olor a familia en tu pelo, el sonido reconfortante de tu risa, tu don para hacerme olvidar el día a día y sentir que por fín estoy en casa...

No sé cómo lo haces, te lo juro, no lo sé.
Pero cuando llegas, se hace de día a las 2 de la madrugada y todos los colores salen a celebrar que ya estás aquí.

Llenas mi piso y mi cama con tu voz, con tus historias absurdas acerca de cazar estrellas y de ser la Luna.

Aún me acuerdo, sabes? Sí, de cuando me dijiste que tú eras la Luna, ¡cómo me llegué a reir! Y para cuando me quise dar cuenta, tú controlabas todas mis mareas...

Lo cierto es que desde que llegaste, tengo todo un firmamento de estrellas durmiendo conmigo cada noche.

Tú y tus estrellas. Y las estrellas que cazaste para mí.

sábado, 4 de julio de 2015

A estas horas y yo/tú...

Y que si vinieras esta noche a mecerme entre tus brazos, seguramente el mundo se desvanecería, las estrellas cantarían nanas para mí y la suave música de tu voz me acompañaría hasta los intangibles dominios de Morfeo.

Que son tus manos las que dan valor a mis aspiraciones más recónditas, tu respiración la que me da aliento y tus sueños los que me hacen volar.

Nada da más miedo que la inmensidad de este universo cuando tu mágia no me envuelve. Se me hace pequeña la ilusión, mis ojos pierden la órbita, me tiembla la voz y siento que me cuesta latir.

Latir con todo, adelante, en círculos, sin pensar, sólo dejar que la sangre recorra el cuerpo.

No me alcanza la memoria para concentrar todos tus gestos, tus miradas, las caricias que me regalas.
Que es tanto lo que das, y no te das cuenta, tú no te das cuenta de todo lo que das...

Esa manía tuya de ser droga, esa manía mía de ser adicta a ti.
No hay metadona suficiente en el mundo para quitarme el mal que me hace no olerte la piel.

Y si vinieras esta noche... si vinieras.

Ven.

viernes, 26 de junio de 2015

Fée d'hiver

Me habría gustado saber lo que es el invierno contigo.

Jugar a perdernos bajo el edredón, encontrarnos a roces y comernos a besos.

Compartir esa taza ardiente que te ayuda a arrancarte el frío de la mañana, para poder empezar el día y quitarte las migas de croissant de la barba, aún desordenada.

Pasear por las calles, medio escondida del aire dentro de tu abrigo, que compartes conmigo porque así calienta más.Y reirnos de tu cara asustada cuando te beso la mejilla y gritas "tienes la nariz helada!".

Llevar sólo un guante puesto, porque mi otra mano la tienes tú.

Caminar rápido, aún sin tener prisa, por llegar cuanto antes a esa terraza que tiene estufas (porque claro, el frío aprieta, pero el pitillo puede más).

Que se haga de noche a las seis, que nos valga de excusa para encender el fuego en cada callejón. Y que se nos olvide que estamos a cinco grados mientras nos buscamos la piel bajo el jersey.

Pillados por un chaparrón, empaparnos el corazón y volver corriendo a nuestro nido, a compensarlo con un baño caliente que nos enrede y nos pierda la mente.

Y todas esas cosas que pasan cuando Manón dice que es tiempo de recogerse y dormitar. Convertir la estación en sueños por vivir y una vida por soñar.

Cómo me habría gustado, corazón.

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Hoy suena Zaz, y yo viajo a todas esas partes en las que compartí magia contigo, sin moverme del sofá.